Vaya, vaya. Así que a Joan Pradells, referente del culturismo con una montaña de músculos y 740.000 seguidores en Instagram, resulta que lo que menos le gusta de su trabajo es... bueno, la parte más importante - competir. "Del culturismo, lo que menos me gusta sin duda es competir. Lo que más me gusta es fuera de temporada", confiesa el valenciano. Es como si a un chef estrella le disgustara cocinar para la gente o a un piloto de F1 le diera pereza correr los domingos. Una confesión que ha dejado a más de uno con la boca abierta, y que puedes leer en detalle en el artículo original de El Periódico.
Como tu entrenadora, no sé si reír o aplaudir por la sinceridad. Analicemos esto.
El sufrimiento tiene cifras, y son una locura
Seamos serios por un momento. La "etapa feliz" fuera de temporada, esa que tanto le gusta a Pradells, se acabó. Está a diez semanas de su próxima competición, pesando la friolera de 138,5 kilos. Su objetivo es competir con menos de 120 kilos. Haz las cuentas, genio. Eso es una pérdida de más de 18 kilos. O, para que te duela más, casi 1,9 kilos por semana.
Mientras tú te quejas porque tienes que renunciar a la segunda ración de postre, este hombre se ha propuesto evaporar el equivalente a un niño pequeño en dos meses y medio. Así que sí, puedo entender que no le "guste" esta parte. Es un infierno metabólico diseñado para forjar diamantes o romper espíritus. No hay término medio.
¿Mentalidad de perdedor o sinceridad brutal?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Un atleta de élite quejándose de la presión... ¿es una señal de debilidad? ¿Una excusa anticipada por si las cosas no salen bien? Podría ser. La mente de un campeón debería estar enfocada en la victoria, no en lo mucho que apesta el camino hacia ella.

