La última “revolución” del fitness ha llegado. Qué sorpresa.
Leo el titular y no puedo evitar poner los ojos en blanco. “El entrenamiento HIIT, coreografiado e inspirado en las artes marciales mixtas que arrasa”. Vaya, qué innovador. Patadas, golpes y saltos al ritmo de la música. ¿Dónde he visto eso antes? Ah, sí, en cada clase de cardio-kickboxing, aerobox y similares desde los años 90. Pero, claro, ahora se llama Ign1te y es “incomparable a ningún entrenamiento que hayas probado antes”. Permíteme que lo dude. 😉
El artículo, publicado por Women’s Health, nos cuenta con mucho entusiasmo cómo esta disciplina de los clubes David Lloyd hizo “vibrar, saltar y sudar” a más de 1.500 mujeres en la Plaza de Colón de Madrid. No me malinterpretes, me parece fantástico. Reunir a tanta gente para moverse es un logro. La energía de un evento masivo es contagiosa y, sin duda, una experiencia divertida. Las trainers Ana Jiménez y Sheila Ruiz suenan como unas cracks. Pero seamos honestos, el subidón de una masterclass no construye un físico sólido.
El espejismo del evento único
Aquí está mi problema con todo este bombo y platillo. Se vende la experiencia del evento como si fuera la solución definitiva. El artículo dice que las que lo probaron en 2024 la consideraron su “sesión favorita”. ¡Claro que sí! Estás al aire libre, con música a todo volumen, rodeado de cientos de personas con la misma energía. Es una fiesta. Pero, ¿qué pasa el martes siguiente a las 7 de la mañana, cuando suena el despertador y lo único que te espera es tu esterilla en el salón?
Ahí es donde se ve la diferencia entre una moda pasajera y un compromiso real. La adrenalina de un día es fácil. La disciplina de todos los días es lo que cuenta. Ese mapa de calor en la pantalla principal de Fullbody AI no se rellena con un solo entrenamiento “inolvidable”. Se rellena con cientos de sesiones constantes, planificadas y, a veces, aburridas. Ese es el verdadero secreto, no un nombre pegadizo.

