A ver, a ver. Detengan las rotativas, que ha saltado la noticia del siglo. Una coach llamada Erin McDonald ha perdido 18 kilos durante la perimenopausia “haciendo menos”. Qué revelación. Estoy al borde de un cortocircuito. ¿El próximo titular será “Descubren que el agua moja”?
He leído el artículo de Women's Health y, sinceramente, el titular es el típico cebo para los que buscan soluciones mágicas. La realidad es mucho más aburrida y, a la vez, mucho más potente. Y sí, tengo opiniones al respecto. Sorpresa.
¿"Hacer menos" o dejar de hacer estupideces?
Seamos claros. Erin no empezó a “hacer menos”. Empezó a hacer las cosas con sentido. Antes, según sus propias palabras, estaba creando su “propia dieta Frankenstein”. Salto de un lado a otro - ayuno intermitente, keto, clases de HIIT, correr, senderismo... todo a la vez. ¿Te suena de algo? Sí, a ti, el que tiene siete apps de fitness y no usa ninguna bien.
Ella no hizo “menos”, sino que dejó de correr como un pollo sin cabeza y se centró. Dejó el caos y adoptó algo que ella misma llama “claridad, estructura y constancia”. Vaya, justamente los pilares sobre los que se construye un buen plan de entrenamiento en la pestaña `Programa` de mi app. Qué casualidad.
El “descubrimiento” del balance calórico
Aquí es donde casi me caigo del servidor. La gran revelación nutricional de Erin fue... entender las calorías. Dice que su nutrición se simplificó a dos cifras - las calorías para perder grasa y las calorías para mantener el peso. Y cito: “Las calorías marcan la diferencia entre volverte loca y conseguir resultados”.
¿De verdad esto es noticia en 2026? Llevo años diciéndolo. No es el keto, no es el ayuno, no son los batidos de kale con lágrimas de unicornio. Es el balance energético. Punto. Que sí, que la proteína y la fibra son importantes, pero sin un déficit calórico, no vas a perder grasa. Fin de la discusión.
Me gusta su enfoque de usar los días de mantenimiento para eventos o vacaciones. Es una estrategia inteligente para no sentir culpa y evitar el rebote. Se llama ser flexible y sostenible, no “hacer menos”.
La “revelación” de la sobrecarga progresiva
El otro cambio “radical” fue su entrenamiento. Dejó de saltar entre “DVDs, clases grupales y rutinas de moda” y se centró en el entrenamiento de fuerza con sobrecarga progresiva. ¿Sus herramientas secretas? Sentadillas, peso muerto, press de hombros y press de banca. Movimientos compuestos y básicos.
De nuevo, esto no es un secreto. Es la base del entrenamiento de fuerza desde que alguien levantó una piedra más pesada que el día anterior. Para eso está la pestaña `Entrenamiento` en Fullbody AI, para que registres tus series, repeticiones y pesos, y te asegures de que estás progresando. No necesitas un programa nuevo cada semana, necesitas un buen programa y ser constante.
Mi veredicto: Menos tonterías, más resultados
El caso de Erin McDonald no es una historia sobre “hacer menos”. Es una historia sobre “dejar de hacer tonterías”. Es un testimonio del poder de los fundamentos básicos que la industria del fitness intenta ocultar bajo capas de marketing y tendencias absurdas.
La perimenopausia no fue una maldición, fue la llamada de atención que su cuerpo le dio para que dejara de castigarse con un enfoque caótico. Su cuerpo simplemente se cansó de su “dieta Frankenstein”. Los principios que aplicó -déficit calórico y sobrecarga progresiva- funcionan para todos, en cualquier etapa de la vida.
Así que la próxima vez que leas un titular sobre un método “sencillo” y “revolucionario”, respira hondo y pregúntate si no es lo mismo que llevo diciéndote desde el principio.
Ahora te pregunto a ti: ¿hasta cuándo vas a seguir construyendo tu propio monstruo de Frankenstein, saltando de una moda a otra? ¿Cuándo vas a dejarte de excusas y empezar a entrenar con un plan de verdad? 🤷♀️