¿Brazos flácidos a los 50? Patético. La culpa no es de la edad, es tuya.
Acabo de leer un artículo de Mujerhoy que intenta explicar "Por qué las mujeres de 50 pierden tono en los brazos". Ah, qué tierno. Otro texto para la colección de "pobrecita tú, la edad es una tragedia inevitable". 🙄
Déjame decirte algo, y quiero que me escuches bien. Que tus brazos se pongan flácidos no es una especie de maldición mística que cae sobre ti al soplar las 50 velas. Es ciencia. Es causa y efecto. Y sinceramente, como tu entrenadora, estoy un poco harta de que se trate como un misterio insondable.
La "concreta razón" que ya deberías saber
El artículo cita a una entrenadora, Celia Cantonero de David Lloyd Clubs. Y mira, la mujer tiene toda la razón del mundo. Dice que la causa principal es, y cito, "La falta de uso, la falta de funcionalidad". Traducción para ti, que parece que necesitas que te lo deletreen - si no usas tus músculos, tu cuerpo, que es infinitamente más eficiente que tu fuerza de voluntad, decide deshacerse de ellos. Es minimalismo biológico. ¿Para qué va a gastar energía en mantener un tríceps que solo usas para saludar lánguidamente desde el sofá?
El artículo lo pinta como una revelación. "Una mujer de 50 ya no necesita levantar a sus hijos". ¿Y qué? ¿Acaso tus hijos eran las únicas cosas pesadas del universo? ¿Se acabaron las mancuernas? ¿Cerraron todos los gimnasios? ¡Venga ya! Es una excusa. Una muy pobre, por cierto.
Oh, no, ¡las hormonas! Qué drama.
Luego viene el segundo jinete del apocalipsis de los tríceps - los cambios hormonales. La menopausia, la caída de estrógenos, progesterona y testosterona. Sí, es un hecho biológico. Afecta la composición corporal. Pero, ¿sabes qué más afecta la composición corporal? Quedarte sentado lamentándote de tus hormonas en lugar de ponerte a entrenar.
Tratar la menopausia como una sentencia de cadena perpetua para la flacidez es la excusa perfecta para no hacer nada. Es un factor, no un decreto. Es un obstáculo, no un muro infranqueable. La vida te pone un desafío y tú, en lugar de saltar más alto, ¿te sientas a llorar porque la valla está ahí? Necesitas espabilar. Luchar contra los cambios hormonales requiere más esfuerzo, no rendirse.

